Conozca la verdad sobre la AFib

En el diccionario de inglés “a fib” es una mentirilla infantil o insignificante.

Desafortunadamente, una AFib no es insignificante.

La verdad es que si la AFib no se trata, puede tener consecuencias graves.

¿Qué es?

Una AFib se produce cuando las dos cavidades superiores del corazón laten de manera impredecible y a veces rápidamente. Estos latidos cardíacos irregulares pueden provocar acumulación de sangre en el corazón y la posible formación de un coágulo, que puede desplazarse hacia el cerebro de la persona y causar un ataque cerebrovascular. Si bien la AFib puede ocurrir a cualquier edad, es más común en las personas de 65 años o más. La AFib es más frecuente en personas con presión arterial alta, enfermedad cardíaca o diabetes.

Por qué es importante

La AFib por sí misma no pone en peligro la vida; no obstante, puede producir la formación de coágulos de sangre. Normalmente que la sangre coagule es algo positivo. Es la manera que tiene el cuerpo de protegerlo de una hemorragia si se lesiona.

Sin embargo, cuando se forman coágulos debido a la AFib, aumenta en gran medida el riesgo de padecer un ataque cerebrovascular. Si un coágulo se libera y obstruye un vaso sanguíneo del cerebro, se puede producir un ataque cerebrovascular.

Si tiene AFib, tiene cinco veces más probabilidades de sufrir un ataque cerebrovascular. Además, los ataques cerebrovasculares relacionados con la AFib tienen casi dos veces más probabilidades de ser mortales o de provocar incapacidades graves que los ataques cerebrovasculares que no se relacionan con la AFib.

La buena noticia es que el diagnóstico y el tratamiento de la AFib evita entre el 60 y el 80 por ciento de los ataques cerebrovasculares.

Obtenga más información sobre los ataques cerebrovasculares

Síntomas de AFib

En ocasiones, las personas con AFib no presentan síntomas. Esto se conoce como AFib silenciosa y solamente se puede detectar durante un examen físico. Sin embargo, otras personas pueden experimentar uno o más de los siguientes síntomas:

  • Cansancio o debilidad general
  • Latidos cardíacos rápidos e irregulares
  • Aleteo en el pecho
  • Mareos o aturdimiento
  • Ansiedad o confusión
  • Falta de aliento
  • Presión o dolor en el pecho
  • Presión arterial baja

Conozca su pulso

Debido a que una frecuencia cardíaca rápida puede ser una señal de AFib, conocer la frecuencia del pulso puede alertarlo de un posible problema. Estos son los 4 pasos fáciles para controlar el pulso.

Factores de riesgo para la AFib

Si tiene AFib, usted no está solo. Aproximadamente 2,7 millones de personas en los Estados Unidos tienen AFib. Muchas personas con AFib también tienen uno o más problemas de salud adicionales, como los mencionados aquí. Estos otros factores o afecciones médicas aumentan el riesgo de tener AFib y dificultan el control de la AFib.

  • Edad (la AFib es más común entre personas de 65 años o más; alrededor del 11 % de las personas mayores de 80 años tienen AFib)
  • Antecedentes familiares (en algunas familias, se observa un aumento del riesgo)
  • Sexo (el riesgo en las mujeres es mayor que en los varones)
  • Presión arterial alta
  • Algunas afecciones crónicas (diabetes, apnea del sueño, problemas de tiroides, síndrome metabólico, enfermedad renal crónica o enfermedad pulmonar)
  • Enfermedad cardíaca (cualquier persona con problemas en las válvulas cardíacas, enfermedad cardíaca congénita, insuficiencia cardíaca congestiva, enfermedad de las arterias coronarias, o antecedentes de ataque cardíaco o cirugía de corazón)
  • Uso de estimulantes (como medicamentos, cafeína, tabaco, alcohol)
  • Obesidad

¿Qué es un ataque cerebrovascular?

Un ataque cerebrovascular se produce cuando un coágulo de sangre bloquea una arteria o se rompe un vaso sanguíneo, y se interrumpe el flujo de sangre al cerebro. Cuando esto sucede, las células del cerebro comienzan a destruirse. Las capacidades controladas por la zona dañada del cerebro pueden verse afectadas, y los sobrevivientes a un ataque cerebrovascular pueden tener dificultades en el habla, los movimientos o la memoria.

Factores de riesgo para el ataque cerebrovascular

Un ataque cerebrovascular puede sucederle a cualquier persona, en cualquier lugar y en cualquier momento. No obstante, hay algunos factores de riesgo bien establecidos que pueden aumentar el riesgo de ataque cerebrovascular:

  • Edad
  • Sexo
  • Raza
  • Antecedentes familiares
  • Fibrilación auricular
  • Antecedentes de accidentes isquémicos transitorios (transient ischemic attacks, TIA)
  • Presión arterial alta
  • Colesterol alto
  • Enfermedad cardíaca
  • Diabetes
  • Anemia drepanocítica
  • Una dieta poco saludable
  • Falta de actividad física
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Uso de tabaco

Los ataques cerebrovasculares son muy graves (en especial, en personas que tienen AFib). A pesar de esto, los médicos y enfermeros saben que la mayoría de los pacientes con AFib no comprenden que su riesgo de ataque cerebrovascular es mayor. Muchas personas subestiman el impacto que un ataque cerebrovascular relacionado con la AFib puede tener en su vida y sus actividades diarias. 

Una encuesta realizada a sobrevivientes de ataques cerebrovasculares indica lo siguiente: el 73 % sostuvo que tener un ataque cerebrovascular fue peor de lo que se podrían haber imaginado. Muchos se vieron obligados a abandonar sus trabajos y las actividades que les gustaban. Además, el 83 % afirmó que les gustaría haber tenido más información sobre cómo reducir el riesgo de un ataque cerebrovascular relacionado con la AFib.

Un ataque cerebrovascular es una emergencia médica. ¿Conoce las señales de advertencia de un ataque cerebrovascular? Aprenda y use la sigla FAST (Face [cara] Arm [brazo] Speech [habla] Time [tiempo]) para identificar un ataque cerebrovascular rápidamente:

Conozca las señales de advertencia. Actúe rápidamente y aplique FAST.

Face droopsArm driftsSpeech slursTime is critical, call 9-1-1

Dato: durante un ataque cerebrovascular se destruyen 1,9 millones de células cerebrales por minuto.